El Hospital Reina Sofía de Córdoba lidera ensayos con células madre que evitan la amputación por pie diabético
El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba lidera un ensayo clínico español, pionero en el mundo, destinado a mitigar lesiones y evitar amputaciones por pie diabético mediante la regeneración de los vasos sanguíneos dañados con implantes de células madre. Hasta ahora, esta dolencia es crónica y se manifiesta en diabéticos mediante la paulatina pérdida de sensibilidad en las extremidades inferiores y el desarrollo de lesiones incurables y problemas circulatorios que pueden conducir a la amputación del miembro como única terapia posible de supervivencia.
Según Concepción Herrera, jefa de la Unidad de Hematología y Terapia Celular del Reina Sofía, este ensayo clínico ya ha evitado en los últimos años decenas de amputaciones y ha alcanzado su Fase III experimental, que es la última del proceso de investigación. “Ya sólo nos queda valorar su eficacia y seguridad con un grupo suficiente de pacientes para convertirlo en terapia de uso habitual en el ámbito hospitalario”, añade Herrera.
En estos ensayos clínicos han participado, de forma experimental, más de 200 pacientes con problemas de cardiología, isquemia periférica de miembros inferiores por diabetes o arteriosclerosis y esclerosis múltiple grave.
Este anuncio coincide con el realizado por el reputado investigador con células madre y ex ministro de Sanidad, Bernat Soria, sobre los grandes avances que aportará en breve la medicina regenerativa frente a la diabetes. En el transcurso de una conferencia celebrada este mes en Gijón, Soria indicó que los resultados que ofrecen las células madre no solo son brillantes para detener la gangrena por pie diabético, sino para tatar la diabetes en sí misma.
En meses, quizás el próximo año, Soria espera disponer de la correspondiente autorización administrativa para aplicar una nueva terapia contra la diabetes en general mediante el trasplante de células madre de cordón umbilical, según él «muy seguras y sin efectos secundarios».
Este tratamiento se aplicaría a pacientes jóvenes diagnosticados como nuevos diabéticos. Según Soria, un trasplante de estas células puede demorar la evolución de la enfermedad de seis meses a un año, por lo que la reiteración del tratamiento podría poner fin al cotidiano pinchazo de insulina. La diabetes afecta a 400 millones de personas en el mundo y genera un gasto en tratamientos de 6.000 millones de euros anuales.


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